domingo, 22 de enero de 2017

KaReniN



"La Felicidad es el deseo de repetir"
La insoportable levedad del ser.  Milan Kundera


Correr siempre del mismo lugar al mismo lugar.
Comer en mismo horario y rincón y extrañarse del vacío...
de comida, piernas, cama o casa.
Siempre cambiaba de casa.
Sus ojos siempre buscaron el sol, el sol y el aire,
aunque la ventana diera al muro más gris,
él disfrutaba del aire pegando en su nariz.
Sus bigotes temblaban frente al aire.
Yo sabía que era feliz.
Una ventana era la mirada al paraíso del ruido.
Una ventana era también el lugar perfecto para acicalarse.
Últimamente, gustaba de la visita inesperada,
acogía con su ronroneo a pantorrillas y caricias.
La pulcritud de su estampa, como su bella y aguda cara, fueron siempre admiradas.
Su robustez siempre generó interrogantes a la dueña.
Ella sonreía con su cómplice y respondía cualquier cosa. Nos daba igual.




domingo, 15 de mayo de 2016

TiEmPo



Soy agua, manantial, río, mar
movimiento perpetuo es el mío
desconozco la voz de la calma

Doy preguntas
a quien busca en mí su reflejo
hago el silencio, el barullo y estruendo

Mi sinónimo es el tiempo



martes, 12 de enero de 2016

“La gran odalisca” Dominique Ingres, 1814





Por Verónica Alvarado

“La gran odalisca” Dominique Ingres, 1814

Si bien Ingres manifestó abiertamente su postura clasicista y su desdén absoluto por el romanticismo, acusándolo de demasiado sensual, sus obras no parecen reflejar dicha postura, dado que, sobre todo al final de su obra, aborda temas no clasicistas e incluso exóticos y se salta las reglas formales del Neoclasicismo.

Aunque el autor siempre respeta las líneas del dibujo (se interesó por la obra de los renacentistas y muestra una clara influencia de Rafael) deforma intencionalmente sus figuras y las estiliza arbitrariamente, además intensifica los colores. Así, se podría postular a Ingres como un pintor que transita claramente entre el Neoclasicismo y el romanticismo, como lo  mencionaron Theópile Gautier y Charles Baudelaire. 

“La Gran Odalisca” óleo de 1814, es una obra realizada en Italia, encargada por la Reina de Nápoles, Carolina, hermana de Napoleón, pero nunca le es entregada porque es derrocada antes de recibirla.  En esta obra el autor nos remite a un tema oriental. Se muestra a una mujer recargada en su antebrazo izquierdo, de espaldas, pero volteando la mitad del rostro hacia el espectador, su cuerpo descansa sobre un colchón cubierto de telas con pliegues muy marcados, azules, blancas  y ocres. Una serie de accesorios exóticos la acompañan, donde se centran los detalles, una joya o broche aperlado, un abanico de plumas que cae de su muñeca derecha, un turbante de tela ornamentada y una pipa que se recarga en un mueble a sus pies. Del lado izquierdo aparece una almohada azul y del lado derecho, al fondo, una cortina con muchos pliegues color azul intenso con figuras detalladas. El entorno del personaje es elegante y lujoso. 

El cuerpo femenino se torna inverosímil dado el efecto de alargamiento del torso, Ingres genera una desproporción anatómica intencionada  La pierna izquierda cruzada y que posa su talón sobre la pantorrilla derecha también aparece como una postura imposible. El cuerpo parece una escultura compacta. La línea del dibujo en todo el cuadro es perfecta, nunca se diluye y el color es uniforme. No parece haber gesticulación alguna en el rostro y sin embargo toda la imagen genera una expresión incitante de sensualidad Parecería una imagen contenida de artificios cuya rigidez y fantasía convencen al espectador  provocando el salto de lo artificial a lo emocional. 

“La gran odalisca”, se torna así una obra que, con muchos de sus elementos constitutivos, desafía la escuela académica y detona claras características del movimiento romántico.

viernes, 18 de septiembre de 2015

gRafFiti



Matos

Siempre vi muros pintados con una especie de firmas, letras o dibujos, no fue sino hasta que comencé a trabajar en una escuela, en Jalalpa, que conviví directamente con el graffiti y los grafiteros, varios de ellos mis propios estudiantes. El tema del Graffiti era en esta zona a la que aludo, como sabemos que lo es en general, un tema controversial, polémico y lugar de muchos debates. La zona de la escuela en que laboré se encuentra rodeada de grandes barrancas en las que era notorio el gran tamaño de los Graffitis ahí expuestos, uno se preguntaba (como si de algunas pinturas rupestres se tratara) cómo accedieron a ese lugar a pintar graffitis de tales dimensiones. Los graffitis mostraban además técnicas y estilos específicos. Un aspecto a destacar es que entre discusión y discusión había algo relevante que desde entonces me llamaba la atención, los Graffiteros, además de defender su forma de expresión artística buscaban diferenciarse claramente de aquellos que se decían graffiteros pero que en realidad sólo ponían su firma en un muro, firma a la que llamaban “Taje”.
Fue de esta manera que me introduje en el tema del Graffiti, dado que era un asunto relevante para la comunidad de estudiantes para la que trabajaba, se hicieron varios encuentros de graffiteros en los que se discutía su forma de expresión. No era raro encontrar infinidad de opiniones respecto a que el Graffiti no era arte, sino “falta de educación”, “agresión”, que lo llevaban a cabo "vándalos", etc.
Cada vez me quedaba más claro que había que analizar este modo de expresión bajo otros parámetros, además del de la mera transgresión, aunque me parecía desde entonces que era ese, precisamente, el factor que mejor definía a este fenómeno, pero que no por ello habría que restarle su valor artístico.

El Graffiti posee como todas las artes, una historia, una razón de nacimiento y de desarrollo, pero es sin embargo quizá su origen y espacio de desarrollo, lo que genera la constante controversia que le rodea, es un fenómeno artístico callejero, nacido para trasgredir los muros de la vía pública. ¿Su sentido primordial es entonces la trasgresión? Si es así lo hace desde un sentido estilístico y técnico, mediante el uso del diseño y materiales específicos, desde un sentido estético, aspectos todos, que le permiten ser catalogado como una expresión de tipo artístico.

lunes, 16 de marzo de 2015

El vaLoR dE disEnTir  







El ojo que tú ves no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque él te ve
Antonio Machado


Hace tiempo que no sentía esta rara sensación en el cuerpo (-porque sí, es algo hasta corporal- recuerdo las múltiples emociones que se manifestaban en mi cuerpo cuando vivimos un autoritarismo extremo, de frente y sin cortapisas, en aquel bello lugar en el que elegí trabajar, autoritarismo mediante el que se despedía gente  por pensar diferente y abogar por lo meramente justo, autoritarismo mediante el que se imponían ideas y se daba paso a la ilegalidad todos los días ) El cuerpo me ha mostrado un "no se qué", últimamente, por su erizamiento, su desgana y su tristeza, lo que ha traído a mí muy malos recuerdos.

Vuelvo a sentir que hablar, decir mi parecer, un acto tan básico, está siendo vigilado. "Si no dices lo que pienso serás atacado" Esta horrible sensación era la que me perseguía en aquel terrible periodo de imposiciones y terror institucional. (Persecución al otro por lo que piensa, no dialogar con el otro sino automáticamente descalificarlo, tacharlo simbólicamente, declararle la guerra, etc.) 

Creí que una de las cosas que había quedado clara después de aquel oscuro episodio autoritario era, precisamente, que nadie, bajo ninguna circunstancia, podría volver a creer que disentir -es decir, no ajustarse al sentir o parecer de otro- es sinónimo de guerra.

Aprender a disentir es un desafío que no muchos alcanzan, hemos aprendido a hacerlo algunos, también hemos logrado que otros lo hagan, ¿por qué después de tan arduo proceso habría de dejar de hacerlo yo, o le exigiría a los demás que lo dejaran de hacer? ¿por qué tener que coincidir siempre, en todo, cuando la diversidad de perspectivas es tan amplia, aunque podamos estar "todos" en favor de lograr un mismo fin? ¿Por qué no mediar nuestras perspectivas? 

Es claro que todos los que defendemos una o varias formas de entender lo educativo  (modelos educativos específicos) perseguimos un mismo fin o varios fines con un sentido muy parecido. No creo, que a estas alturas se crea que yo, por ejemplo, entre muchos otros queramos destruir este maravillosos modelo y proyecto educativo, en el que creemos y al que decidímos pertenecer y colaborar para construirlo, desde hace ya varios años. A veces, este enfoque se olvida totalmente. 

Si bien hay cuestiones intolerables como la violencia, la ilegalidad (que ya la vivimos) y algunos otros asuntos, hay cuestiones que ameritan la negociación y el diálogo ¿o es que se nos ha olvidado que somos humanos? No somos unívocos, nuestra razón nos dicta varias voces.

No todo amerita la guerra, no todo es blanco y negro, no sólo es estar a favor o en contra de algo, ¿Cuándo fue que perdimos el enfoque de nuestro proyecto a largo plazo? ¿Cuándo nos volvimos el verdugo de los demás? ¿Cuándo hemos sido capaces de disentir y entender que "el otro" también es capaz de disentir? ¿Cuando se nos olvidó que uno de los fines de la educación es la capacidad crítica y el disenso?


martes, 16 de diciembre de 2014

La coTidiaNiDad dE ROBERT DOISNEAU


La Belleza de lo Cotidiano
Del 11 de abril al 29 de Junio
Salas Justino Fernández y Paul Westheim del Museo del Palacio de Bellas Artes
México D.F.
Curadoras: Francine Deroudilley y Annette Doisneau


En el Museo del Palacio de Bellas Artes se exhiben, por primera vez en México, 79 fotografías en blanco y negro realizadas por uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX: Robert Doisneau,  la muestra nos acerca a la producción del artista durante sus primeros 44 años de carrera (1929-1973), en esos años Doisneau trabajó para la Renault en Billascourt  y se relacionó con el artista Vigneau, de gran influencia para el fotógrafo. La mayoría de la fotografías de la exposición fueron impresas por el propio artista en Vintage, a través de técnicas antiguas. En el recorrido de las salas, aunque la curaduría es muy sobria y austera respecto a la información que nos brinda, nos introducimos en la cotidianidad de la vida parisina, las escenas de los suburbios de la ciudad, la vida nocturna en cafés, el trabajo del obrero, los temas de la infancia y la arquitectura francesa, temas recurrentes del artista.

No se extrañan obras de Doisneau que han llegado a mucha gente, debido a la posibilidad de reproductibilidad de la fotografía, por ejemplo la que inmortalizaría al artista  “Le baiser de l´hotel de Ville” (1950), obra que se instala en la primera pared de la sala y nos inhunda de la emoción amorosa que parecía pretender transmitir dicha escena. Un acto simple pero profundo, una pareja se besa en medio del movimiento citadino, nadie parece dar cuenta del acto. La fotografía muestra en primer plano el lugar desde el que es accionada la cámara, en segundo, un personaje caminando, en tercer plano a los protagonistas y varios planos atrás, se desenfoca la escena, para priorizar la escena amorosa. El artista logra su cometido, la curaduría resulta casi ausente.

jueves, 30 de octubre de 2014


Llévame al término, al principio de una muerte celebrando el horizonte en su mirada.
Mírame en el aire de esta noche de eclipses hasta que la saliva sienta los olores de un enamoramiento sin color.

Revélame un mundo de señales que griten; de símbolos en silencio.

Recuérdame la lejanía del cielo sin dejar de mirarlo.