viernes, 18 de septiembre de 2015

gRafFiti



Matos

Siempre vi muros pintados con una especie de firmas, letras o dibujos, no fue sino hasta que comencé a trabajar en una escuela, en Jalalpa, que conviví directamente con el graffiti y los grafiteros, varios de ellos mis propios estudiantes. El tema del Graffiti era en esta zona a la que aludo, como sabemos que lo es en general, un tema controversial, polémico y lugar de muchos debates. La zona de la escuela en que laboré se encuentra rodeada de grandes barrancas en las que era notorio el gran tamaño de los Graffitis ahí expuestos, uno se preguntaba (como si de algunas pinturas rupestres se tratara) cómo accedieron a ese lugar a pintar graffitis de tales dimensiones. Los graffitis mostraban además técnicas y estilos específicos. Un aspecto a destacar es que entre discusión y discusión había algo relevante que desde entonces me llamaba la atención, los Graffiteros, además de defender su forma de expresión artística buscaban diferenciarse claramente de aquellos que se decían graffiteros pero que en realidad sólo ponían su firma en un muro, firma a la que llamaban “Taje”.
Fue de esta manera que me introduje en el tema del Graffiti, dado que era un asunto relevante para la comunidad de estudiantes para la que trabajaba, se hicieron varios encuentros de graffiteros en los que se discutía su forma de expresión. No era raro encontrar infinidad de opiniones respecto a que el Graffiti no era arte, sino “falta de educación”, “agresión”, que lo llevaban a cabo "vándalos", etc.
Cada vez me quedaba más claro que había que analizar este modo de expresión bajo otros parámetros, además del de la mera transgresión, aunque me parecía desde entonces que era ese, precisamente, el factor que mejor definía a este fenómeno, pero que no por ello habría que restarle su valor artístico.

El Graffiti posee como todas las artes, una historia, una razón de nacimiento y de desarrollo, pero es sin embargo quizá su origen y espacio de desarrollo, lo que genera la constante controversia que le rodea, es un fenómeno artístico callejero, nacido para trasgredir los muros de la vía pública. ¿Su sentido primordial es entonces la trasgresión? Si es así lo hace desde un sentido estilístico y técnico, mediante el uso del diseño y materiales específicos, desde un sentido estético, aspectos todos, que le permiten ser catalogado como una expresión de tipo artístico.

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