sábado, 1 de septiembre de 2012

bAraTos disCursoS






El discurso falaz de nuevo se apodera de los espacios, ahora y muy visiblemente , el escolar. Imaginemos que instituciones como el Poli, la UNAM o la UAM,  hubiésen detenido el grito de sus pliegos petitorios (académicos o laborales) en sus muchas huelgas, por el gran chantaje discursivo falaz de las autoridades ante las que se aquejan.

No es de hoy, ante conflictos de índole académica , laboral e institucional, se han escuchado siempre voces sentimentaloides y poco argumentadas, voces de autoridades, académicos y estudiantes: "queremos estudiar", "La autonomía está en las aulas", "no me quiten mi derecho a la educación" "quiero producir, producir y producir". La gravedad de tales frases no está en la superficie de las mismas, que si bien, engañosamente convencen (es la naturaleza de las falacias) nos dejan ver, por otro lado, si tenemos un ojo medianamente crítico, la concepción de lo que todavía significa, para muchos, la educación, el aprendizaje y el conocimiento. Educación como mera acumulación, educación como datos a consumir, educación como  puntos acumulables. Como si se tratara de una competencia en la que hay que llegar primero, aun sin comprender nada.

   Ojalá la educación y la autonomía estuviesen en las aulas necesariamente, ojalá en un día de clases se construyera una visión educativa y nos hiciéramos autónomos, como de la nada. Ojalá en un día, una semana o un mes, se formara una mente crítica y reflexiva. Al parecer la conciencia crítica se construye lentamente y no sólo depende de la escuela. Hay muchas conciencias críticas sin escuela. La visión educativa que ofrece una institución se refleja claramente, y a largo plazo, en el tipo de seres humanos que de ella egresan. Si no se defiende la propia visión universitaria de lo que se entiende por educación, difícilmente se podrán ver los tan esperados resultados.

Parece entonces un atentado a la inteligencia de aquel que concibe el aprendizaje y el ámbito escolar como una construcción que se deriva de muchos factores (no sólo de las paredes de la escuela), que se le intente manipular con la idea de que "por su culpa el conocimiento no avanzará". Debiésemos gritar esta misma frase a verdaderos poderes "Fácticos" como la televisión (como ya lo hace el movimiento 132) o a los que se apoderan de la educación como si fuese un negocio y no a los estudiantes.

También parece ser un atentado ético usar, manipular y chantajear a las mentes acríticas, pues se les concibe como objetos utilizables y maleables para fines  exclusivos y no como seres humanos.

Es claro que nadie quiere huelgas, las huelgas no debiesen existir, todo mundo querría que sus derechos nunca fueran violados, nadie esperaría que así fuera. Todo mundo esperaría un diálogo ante una injusticia. Nadie pide a gritos realizar un paro sólo por gusto y amor a los paros, estos son el reflejo de la incapacidad de cumplir acuerdos y de violar los derechos de las personas.

No al chantaje falaz contra los estudiantes.

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