martes, 3 de julio de 2012



diScUrSoS 

Últimamente se plaga la atmósfera de todo tipo de opiniones políticas, apolíticas, antipolíticas, partidistas, antipartidistas, etc. bien, libertad de expresión le llaman. Aun nos queda, aunque sea una parte de la condición humana, eso, libertad de expresión en algunos ámbitos, no en todos (a diario cae un periodista muerto por expresarse) . 

Sin embargo, el nivel de discusión, el insulto y la diatriba denotan el clasismo extremo que vivimos ("ahí van esos porros a hacer berrinche, bola de huevones"), la discriminación que nos rodea ("a esos dales 500 pesos, porque como es tanta su necesidad, lo harán") el individualismo extremo ("mientras yo trabaje y me vaya bien e igual a mis hijos, no hay más"), el beneficio o privilegio inmediato ("si gana él, me dan chamba"). Las redes sociales nos sirven como un buen termómetro discursivo.

Grave es la forma en que estos discursos se traen insertos de manera cultural, (es decir, en nuestras venas) como chips dentro del cerebro ¿dónde quedó la formación educativa que no habría de permitir que se generaran tales discursos? ¿qué ha generado una cultura tan extremadamente clasista y discriminatoria? 

La condición humana se perfila egoísta, con incertidumbre tal que se golpea a quien sea necesario, incluso, al otro u otros seres humanos. La falacia que implica tomar la parte por el todo está por todos lados, ¿acaso si a mi me va bien a todos les va bien? peor aun, se quebranta la sociedad cada vez más, pues tampoco nos quedamos con dicho discurso falaz, vamos más allá, se convierte en un "Si yo estoy bien, lo demás no importa". El individualismo exacerbado nos subyuga y cómo no habría de ser así,  si el círculo en que nos encontramos ha sido perfectamente planeado por las élites políticas de manera histórica. 

El aparato de dominación histórico funciona bien, no se educa o se dice que  se "educa" para fines muy claros: no hacer individuos críticos y conscientes, se utilizan los poderes mediáticos como parte de la dominación (habríamos de entender que los medios de comunicación no nos convencen de una idea, sino que la implantan desde siempre, nos forman con ella, nos educan desde ella y para ella. Posteriormente no hay nada de qué convencernos, el acto es perpetrado por el medio de comunicación mucho antes.)

Luego, se hunde en la pobreza a un pueblo, no sólo económica sino culturalmente, sólo algunos, mediante las políticas neoliberales, poseen privilegios, tanto, que hay quienes se vanaglorian de tener a los hombres más ricos del mundo en México, contradicción visible pobreza-riqueza extremas aquí y ahora. La problemática radical está en que muchos aspiran a ser y tener eso, dinero. La importancia de la cultura se desgaja ante las aspiraciones económicas.

Se generan a diario deseos incolmables o colmables sólo a corto plazo por el consumismo, el cual está ya dentro de los modos del actuar humano de manera cotidiana, modos que ni siquiera se cuestionan. El problema no parece ser  el consumo como tal, sino la inconsciencia del acto. 

Luego, todo lo anterior se ve reflejado en algunos de los discursos que escuchamos, metidos ahí, en algunos seres humanos que nos rodean, discursos formados -al parecer- para siempre, bien forjados, bien alimentados a diario, para muchos imperceptibles, pero presentes y convertidos en acciones.