jueves, 24 de julio de 2014


Quién fuera ave....



Después del amor viene el aleteo.

martes, 1 de abril de 2014

diScurRrienDo


Ahora, como buen aprendiz, considero para comprender
el discurso que deviene de mi cuerpo y mi palabra.
Mi habla y mi cuerpo me comprometen en su acción.
En su camino tortuoso, consciente y diciente,
mi acción me lleva al límite que unifica y diversifica mi aliento,
mi acción y mi habladuría corporal delatan mi ser.
soy, discurriendo.

lunes, 13 de enero de 2014

deScoNciErTo

Hoy, un golpe de desconcierto me subyace,
por esos días, con su lenguaje, Magritte me animaba a entender choques conceptuales.

Una noche, mucha cebada en una barra, muchas palabras y miradas simbolizantes,
un beso precipitado y, después de varios actos, un baile de la sinfonía no. 22 de Haydn.
Luego, esa mirada.

Nada imperfecto, sólo mi escepticismo subyugante, mi rodilla que tintinea incrédula,
mi acostumbrada monotonía de ver el tiempo alisado durante tantos instantes,
mi incapacidad de ver el mar internarse en mi cuerpo cada noche,
mi ceguera ante las nubes del cielo en mi ojo.

Hay en mi semblante una Reproducción prohibida, me miro... de otra forma
con mirada surrealista, en oníricas acciones. Me veo a mi, en mí,
sólo que a través de esa mirada,
la que de nuevo aparecía en aquel baile de Haydn,
la que sigue apareciendo cada vez que despierto.



lunes, 16 de diciembre de 2013

pArA LunAiCa



Hoy me descubrí y apareció un adicto, un yo sometido a los caprichos del deseo: una vuelta de tuerca en el accidentado camino de mi voluntad. Y al mismo tiempo apareces tú: soberana, serena, inevitable; queriendo ocultar una belleza que se impone de tajo, sin vacilaciones. ¿Quién eres? ¿Qué ví en tu mirada impenetrable y náufraga? Cuando cierro los ojos apareces como la sobra de tu sombra; cuando los abro, también.
Estas palabras no tienen otra intención que sublimar esos deseos que se encajan en mi piel cada vez que te veo. No es la ambición de tenerte lo que me motiva a escribirte; es, antes que nada, un tributo a lo que me haces sentir.
A.S.


lunes, 18 de noviembre de 2013

aNunCiO


Me subasto, al fin que por fin he comprendido que no hay que comprarse tormentas, que si las hay, el abrigo te lo tejes tú mismo, a diario, con tus propios hilos y tu propio semblante. 
Me subasto para ir haciendo el camino, porque el recorrido y el camino son hoy siempre todavía, porque el tic-tac de este reloj me avisa que soy ese animal que mide constantemente su tiempo y que no tiene tiempo. Tic-tac, tic-tac, tic-tac...
Me subasto, no al mejor postor sino al peor, al que comprenda de añoranzas, emocionalidades intensas y desasosiegos bien vividos, al que se comprometa con existencialidades realistas y mares de neblina, al que conozca de fuegos Turneanos. 
Me subasto hoy, mañana quién sabe, porque en este ruedo de pensamiento itinerante no sé si mañana tenga ganas de salir a subastarme.
Subasto mi nombre, mi accionar y mi existencia sólo para compartirla. 
Nota: no se aceptan manifestaciones tórridas de egoísmo ni superhéroes existenciales (mucho menos entes normales)


martes, 8 de octubre de 2013

A loS arQuiteCtoS dE mi deStiNo




Él me enseñó que la indagación se persigue hasta tumbarla y robarle cada una de sus entrañas, que una vida sin el pestañeo cuestionador no tiene vida. Me enseñó a dudar, a observar con detenimiento,  a perseguir la respuesta de "algo" no importando la distracción que esto implique, es preciso apostarse hasta encontrarla, aun si has de absorberte en tus pensamientos y olvidarte del mundo. Me enseñó a preguntarle a mis sueños si eran verdaderos.
Desde entonces, persigo el minutero del reloj y lo comparo con el vibrante aleteo de los pájaros, con la falaz sombra de mis pies, con la cosificación de mi alma, con la absolutez de lo inmediato. Persigo lo que hay y lo que no hay.
Él me enseñó a hincarme ante lo asombroso, a fluir con el diario despliegue del mundo, me hizo ver las texturas que aun me falta conocer. Me mostró lo incognoscible, lo invisible e insondable, lo abismal del aire. Él me preguntó por la pregunta misma y me atravesó para siempre con su ojo apasionado de eterno aprendiz.


Ella me expulsó con vida y cuando se detuvo a hacerlo me dió entera la suya. Inmediatamente adquirí su gesto robusto, la fortaleza de su andar, su forma de decir lo que siente y cree, me mostró las técnicas del temple, la capacidad que guardaba mi cabeza para las ensoñaciones. Me mostró cómo se apoya una planta del pie en el suelo para no ser falaz, para que el mundo y tú crean en mi rostro y mis palabras.
Su enseñanza es siempre aprendizaje vivo, arremeter el cuerpo y la mente, estar, dialogar e intentar comprender desde la distancia y la cercanía. Reconsiderar, regresar, retener y enojarse si lo amerita la circunstancia. Gritar, ella me enseñó a gritar, tan necesario para vivir completa la condición humana que me subyace. Tuvo el tacto entonces para acercarme lentamente a la vivencia más directa de la libertad.
Me enseñó la hermosura de expandir los ojos asombrada al ver su propia alma levantarse diariamente sobre la debilidad física
Me enseñó a morir, digna, pausada, intensa y vivencialmente eterna.











jueves, 11 de julio de 2013





De aire sensible y articulaciones tiesas
candidato a perturbador de mis distintas piezas.
La nuca flaquea
el pecho se alza
el ojo truquea
la pelvis se abalanza.