lunes, 14 de enero de 2013

oNiRistA

                 
 "Le Passage", Kay Sage, 1956.

Mis rodillas se atiesan cada tarde, levanto mis párpados, calambre de empeine, señal de que he despertado. Los ojos aun guardan las historias de ayer en la memoria. Ayer hice de una caricia despistada, mi bálsamo de hielo, deshilaché en mi gesto el desaire, desvanecí tu enfurecido paso sigiloso, fui presa de una enredadera que regué arduamente mientras lloraba. Fui una abreviatura, una  abertura casi nula. El alma rebanada se mutaba en sólo una. 
Aprendí, indagué en medio del despojo de verdades que inventé para creerlas. Sin embargo, no he de dejar de contarme las historias que me creo. Me miro siempre en otros cuentos. Me acuesto en este orden que origino. Mi cuerpo comienza su deshielo, el agua esclarece la percepción del andar ajeno. Ahora soy la frase que completa un poema que rebana el alma cada vez que es leído.

martes, 23 de octubre de 2012

conTraesQuiNa




Hay una infinitud de calles laberinto recorriendo nuestro silencio, un silencio que se deshila en desaires rojos que  trascienden el oído. Es el holocausto del alto. Aun si me detengo, me sigue deslumbrando el grito de tus manos, su mito, sus líneas alargadas, su blanca rectitud. Me duele nuestro aire cotidiano. En la debilidad de este paréntesis, ¡qué amarillo es el tiempo! no se si avanzar, me quedo demoliendo mi gesto palpitante, duda mi empeine derecho si moverse a la izquierda o la derecha, el talón me respeta. La belleza viene abusiva, lo verdoso vitamina el paso.
Qué más da la piel sobrante, los segundos de duda; la continuación del olvido está a la vuelta de la esquina.
Mi otra vida, 
la conTraesQuiNa.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

¿Educación?

Desde hace varios años se ha ido generando en mi haber diario y cotidiano un constructo variado, modificable y transformable en torno a qué es la educación. Sin duda un proceso largo, irregular y equívoco. Los prejuicios no se han echado de menos, la formación recibida previamente, tampoco. Han prevalecido en mí, formas preestablecidas de pensar la educación que se han vuelto muros infranqueables, que luego, con más calma, y a través de atinos y desatinos se han logrado deconstruir. 

Si bien mi proceso de comprender la educación sigue y seguirá, hubo desalojos importantes en la forma de pensarla. Desalojo, por ejemplo, de conceptos tradicionales tales como pensar la educación como mera institución. Pensar la educación desde la institución limita espacios, horarios, acciones, etc. Limita el desarrollo mismo del pensamiento. El espacio educativo puede ser tan abierto que no depende únicamente de horarios, lugares establecidos, diplomas, constancias o títulos. Cuando se aborda intencionada y lealmente la nave de la enseñanza-aprendizaje, el espacio es ontológico, se abordan formas de ser, de pensar y hacer.  Un espacio  ontológico-educativo permite la reflexión y acción sobre modos de serhacer del ser humano que luego se manifestarán por la vía de las acciones cotidianas. El espacio educativo se genera según sea el caso, la necesidad, la circunstancia. Hay infinidad de espacios educativos sin etiqueta institucional. Hay infinidad de aprendizajes de los que no derivan títulos ni menciones honoríficas.

Aquella interacción entre estudiantes, y, entre estudiantes y profesores, y, entre estudiantes y hechos sociales de la cotidianidad, y, entre estudiantes y la vida en general, produce espacios de educación no reconocidos como tales. La educación se da en espacios institucionales pero no solamente, se da en ámbitos familiares,  escolares, de relaciones personales, de acciones políticas, espacios virtuales, etc.  

La mentalidad colonizada sobre la educación, rige en la mayoría de las instituciones educativas de nuestro país; instituciones que acotan, delimitan y por lo tanto permean el desarrollo del conocimiento con tintes muy exclusivos. Instituciones que jerarquizan no sólo el conocimiento sino al  profesorado y estudiantado. Visión claramente vertical que se da en los contextos educativos. Algunas instituciones han hecho por cambiar este tipo de paradigmas, logrando resultados innovadores, que han dado cuenta de que la educación puede ir más allá de los paradigmas establecidos.

Delimitar quién sí y quién no genera educación por medio de espacios materiales, nos muestra cómo se está entendiendo el concepto de lo educativo, visión, a mi parecer, reduccionista y muy específica del mismo.





sábado, 1 de septiembre de 2012

bAraTos disCursoS






El discurso falaz de nuevo se apodera de los espacios, ahora y muy visiblemente , el escolar. Imaginemos que instituciones como el Poli, la UNAM o la UAM,  hubiésen detenido el grito de sus pliegos petitorios (académicos o laborales) en sus muchas huelgas, por el gran chantaje discursivo falaz de las autoridades ante las que se aquejan.

No es de hoy, ante conflictos de índole académica , laboral e institucional, se han escuchado siempre voces sentimentaloides y poco argumentadas, voces de autoridades, académicos y estudiantes: "queremos estudiar", "La autonomía está en las aulas", "no me quiten mi derecho a la educación" "quiero producir, producir y producir". La gravedad de tales frases no está en la superficie de las mismas, que si bien, engañosamente convencen (es la naturaleza de las falacias) nos dejan ver, por otro lado, si tenemos un ojo medianamente crítico, la concepción de lo que todavía significa, para muchos, la educación, el aprendizaje y el conocimiento. Educación como mera acumulación, educación como datos a consumir, educación como  puntos acumulables. Como si se tratara de una competencia en la que hay que llegar primero, aun sin comprender nada.

   Ojalá la educación y la autonomía estuviesen en las aulas necesariamente, ojalá en un día de clases se construyera una visión educativa y nos hiciéramos autónomos, como de la nada. Ojalá en un día, una semana o un mes, se formara una mente crítica y reflexiva. Al parecer la conciencia crítica se construye lentamente y no sólo depende de la escuela. Hay muchas conciencias críticas sin escuela. La visión educativa que ofrece una institución se refleja claramente, y a largo plazo, en el tipo de seres humanos que de ella egresan. Si no se defiende la propia visión universitaria de lo que se entiende por educación, difícilmente se podrán ver los tan esperados resultados.

Parece entonces un atentado a la inteligencia de aquel que concibe el aprendizaje y el ámbito escolar como una construcción que se deriva de muchos factores (no sólo de las paredes de la escuela), que se le intente manipular con la idea de que "por su culpa el conocimiento no avanzará". Debiésemos gritar esta misma frase a verdaderos poderes "Fácticos" como la televisión (como ya lo hace el movimiento 132) o a los que se apoderan de la educación como si fuese un negocio y no a los estudiantes.

También parece ser un atentado ético usar, manipular y chantajear a las mentes acríticas, pues se les concibe como objetos utilizables y maleables para fines  exclusivos y no como seres humanos.

Es claro que nadie quiere huelgas, las huelgas no debiesen existir, todo mundo querría que sus derechos nunca fueran violados, nadie esperaría que así fuera. Todo mundo esperaría un diálogo ante una injusticia. Nadie pide a gritos realizar un paro sólo por gusto y amor a los paros, estos son el reflejo de la incapacidad de cumplir acuerdos y de violar los derechos de las personas.

No al chantaje falaz contra los estudiantes.

martes, 3 de julio de 2012



diScUrSoS 

Últimamente se plaga la atmósfera de todo tipo de opiniones políticas, apolíticas, antipolíticas, partidistas, antipartidistas, etc. bien, libertad de expresión le llaman. Aun nos queda, aunque sea una parte de la condición humana, eso, libertad de expresión en algunos ámbitos, no en todos (a diario cae un periodista muerto por expresarse) . 

Sin embargo, el nivel de discusión, el insulto y la diatriba denotan el clasismo extremo que vivimos ("ahí van esos porros a hacer berrinche, bola de huevones"), la discriminación que nos rodea ("a esos dales 500 pesos, porque como es tanta su necesidad, lo harán") el individualismo extremo ("mientras yo trabaje y me vaya bien e igual a mis hijos, no hay más"), el beneficio o privilegio inmediato ("si gana él, me dan chamba"). Las redes sociales nos sirven como un buen termómetro discursivo.

Grave es la forma en que estos discursos se traen insertos de manera cultural, (es decir, en nuestras venas) como chips dentro del cerebro ¿dónde quedó la formación educativa que no habría de permitir que se generaran tales discursos? ¿qué ha generado una cultura tan extremadamente clasista y discriminatoria? 

La condición humana se perfila egoísta, con incertidumbre tal que se golpea a quien sea necesario, incluso, al otro u otros seres humanos. La falacia que implica tomar la parte por el todo está por todos lados, ¿acaso si a mi me va bien a todos les va bien? peor aun, se quebranta la sociedad cada vez más, pues tampoco nos quedamos con dicho discurso falaz, vamos más allá, se convierte en un "Si yo estoy bien, lo demás no importa". El individualismo exacerbado nos subyuga y cómo no habría de ser así,  si el círculo en que nos encontramos ha sido perfectamente planeado por las élites políticas de manera histórica. 

El aparato de dominación histórico funciona bien, no se educa o se dice que  se "educa" para fines muy claros: no hacer individuos críticos y conscientes, se utilizan los poderes mediáticos como parte de la dominación (habríamos de entender que los medios de comunicación no nos convencen de una idea, sino que la implantan desde siempre, nos forman con ella, nos educan desde ella y para ella. Posteriormente no hay nada de qué convencernos, el acto es perpetrado por el medio de comunicación mucho antes.)

Luego, se hunde en la pobreza a un pueblo, no sólo económica sino culturalmente, sólo algunos, mediante las políticas neoliberales, poseen privilegios, tanto, que hay quienes se vanaglorian de tener a los hombres más ricos del mundo en México, contradicción visible pobreza-riqueza extremas aquí y ahora. La problemática radical está en que muchos aspiran a ser y tener eso, dinero. La importancia de la cultura se desgaja ante las aspiraciones económicas.

Se generan a diario deseos incolmables o colmables sólo a corto plazo por el consumismo, el cual está ya dentro de los modos del actuar humano de manera cotidiana, modos que ni siquiera se cuestionan. El problema no parece ser  el consumo como tal, sino la inconsciencia del acto. 

Luego, todo lo anterior se ve reflejado en algunos de los discursos que escuchamos, metidos ahí, en algunos seres humanos que nos rodean, discursos formados -al parecer- para siempre, bien forjados, bien alimentados a diario, para muchos imperceptibles, pero presentes y convertidos en acciones.


martes, 29 de mayo de 2012

c.C.




La conciencia crítica no se construye de un día a otro, ni en una sola plática, ni en medio de los prejuicios y estereotipos que nos subyugan. La conciencia crítica no se impone al otro, no se enseña en una clase o dos. La conciencia se revela, hace ver a unos lo que otros no ven. Cuando ves lo que otros no ven entonces serás loco, impertinente, desarraigado.
¿Pero acaso el loco no mira mejor? se ha deshecho de los vicios al pensar, de los juicios preestablecidos, del velo que le cubría el rostro. El loco revela un mundo que nadie ve pero que existe. El loco abusa de un traspiés cuestionador, apunta y profundiza en todo lo que ve, parece un ser impertinente y absurdo ante los ojos del que dice poseer las verdades establecidas. El loco pertenece al reino del desarraigo porque pretende negar la realidad para transformarla. No a gusto con lo que es, el loco quisiera probar lo que aun no es.
Mejor la locura que esta cordura que nos miente y nos hace mentir, que nos violenta, que nos subyuga y hace que dominemos al otro, mejor una locura libertaria ante el desfile de la cordura que deja impune lo inhumano. 
La conciencia crítica revela una locura necesaria, un ojo siempre abierto, una vigilancia diaria de lo humano que se vuelve ajeno. Actualmente, los estudiantes demuestran que la conciencia crítica emerge de un proceso lento pero intenso, revelador, profundo.

Lunaica S.

miércoles, 9 de mayo de 2012

cUeRdA



Eres cuerda, traslúcida, cilíndrica, atada. Tu brillantez se manifiesta estática, tan recta y dura como el pulgar que se atreve a recorrerte y retorcerte. Te reflejas a la luz y sueles emitir el sonido más tenue o más tímbrico, eres el sonido que absorbe mis pies y mi ombligo. Soy ese orificio hecho a la madera, por el que te elevas y trasciendes. Eres esa recta conmensurada y musical que puede delinearse en corchea, sol o bemol, que aprisiona y desprende armonías en mi cuerpo. Tomas, como nadie, la pera de madera. La colocas, te insertas a ella o la adhieres a tu cuerpo. La retomas, la dejas. Nada hace que tu tensión desaparezca, siempre inconstante, siempre cuasiturbado, muchas veces retumbante. Despiertas conectado a amplficadores de ternura y te desconectas de facto prefiriendo distorsionar la voz y el tacto, para no sufrir la altivez del sonido flaco. No quiero ni tu sonido ni tocar tu corpórea cilindréz, prefiero tu efecto, tararear lo que resulte, percibir el olor que se desprenda de las notas, balancearme en la paz de tus vibraciones inconexas, huir de la cercanía y esperar a que llegue tu sonido a calmar el temblor de las cuerdas de mi fémur.