martes, 19 de enero de 2010

Actualidad en Sartre (primera entrega)


Desde el ojo de Sartre: Libertad
y Prójimo





El ojo que ves,
no es ojo por que lo veas,
es ojo porque te ve.

Antonio Machado.


Me he permitido usar de modo transversal a mi texto una anécdota, más aun, cuando mi reflexión se enfoca en una filosofía de la existencia.

Días atrás cuando comenzaba este texto, después de haber estudiado durante algún tiempo la historia de la filosofía, un estudiante me preguntaba: ¿por qué a Platón se le habría ocurrido –esa fue su palabra- hablar de dos mundos?, una pregunta difícil, dije, al momento de tratar de reflexionar junto con el estudiante sobre el asunto, nos detuvo una interrupción. Marina, una estudiante que me sobrepasa en edad, entró. Dejó a su hijo afuera. La cara entre rosa, roja y púrpura, dos golpes sobresalían del lado izquierdo de su frente y una mano en su costado derecho. Despeinada y con un tapabocas; los labios debajo, deshechos.

No puedo asistir a su clase –dijo- no esperaba obviamente que le preguntara por qué, ella sabía que su presencia me haría embestirla con mi lluvia de preguntas sobre su estado.

Platón y sus mundos quedaron olvidados, el estudiante con el que platicaba salió enseguida. Prevaleció la existencia, el instante. El relato comenzó: su esposo había decidido propinarle una golpiza por “descocada”. Marina se fue al Médico aunque agregué antes de su salida que más tarde podríamos hablar. Sólo dije una palabra: denuncia.

Silenciosa y con un leve temblor en la víscera, volví a mi computadora, pero mi cabeza rodó hacia los actos relatados por Marina. Sólo pensé ¿actualidad de Sartre? sí, he aquí.

Marina no denunció. Las razones: son ya muy conocidas, recordaré algunas que se tornan ya frases hechas: “no voy a poder sola”, “es mi marido” “yo no tengo trabajo”, “tengo miedo” y la que me dejó callada: “en realidad es bueno, sólo que a veces se le pasa la mano”

Ante lo dicho ¿cómo no reflexionar de nuevo y por siempre, sobre la libertad y el prójimo? En todo existir se implica la otredad, la alteridad nos acota con sus diversos significantes todos los días, el otro se torna mi punto de vista, la inquietud viene cuando la inminente presencia del otro nos des-cubre y des-cubre sus propios fines.

Una conciencia que “no soy” está y prevalece, significaciones que yo no “hice” o “puse”, están. Eso que me aqueja y conflictúa es el prójimo. Un mundo hay ya plagado de significados y no han dependido de mi elección. La pregunta es: estos significados ya puestos por otros ¿son, de alguna manera, muros a mi libertad? ¿Me someten?.

Vemos el mundo a través de lo que hacemos, la libertad parecería quebrarse ante lo impuesto. Si algo se me impone ¿Cómo es que soy libre?. Lo impuesto es lo que Sartre llama una “técnica colectiva”, lo ya dado. Técnicas colectivas son: saber caminar, saber hablar, saber distinguir lo verdadero de lo falso etc,. Así, el mundo se ha definido sin mí, yo no elaboré dichos significados, cuando llegamos al mundo, muchas cosas ya estaban dichas e impuestas. Esto nos revela la otredad.

El mundo se mira manifestando técnicas y más técnicas que yo no elegí y ello configura una variedad de sentidos que se me oponen. En “Eróstrato” esto es claro, el personaje reclama que haya ya un sentido colectivo en algunos asuntos y que estos lo determinen:

Soy libre de que me guste o no la langosta a la americana, pero si no me gustan los hombres, soy un miserable y no puedo encontrar mi sitio en el mundo. Ellos han acaparado el sentido de la vida. Espero que comprenda lo que quiero decir. Hace treinta años que tropiezo contra puertas cerradas sobre las cuales han escrito: “Nadie entre aquí si no es humanitario” […] No llegaba a separar de mí, a formular, los pensamientos que no les destinaba expresamente […] Sentía que eran suyos los mismos útiles de que me servía, las palabras por ejemplo: hubiera querido palabras mías. Pero aquellas de las que dispongo se han arrastrado en no se cuantas conciencias.[1]

Ahora bien, aquello que me aparece en el mundo como ya dado, ¿está ya dado y es inmóvil o adquiere nuevo significado dependiendo del contexto y las acciones?


[1] Sartre, J,P, El Muro, p.p. 118, 119






lunes, 4 de enero de 2010

Mi manera de comprometerme fue darme a la fuga
J. S.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Ni


No hace mucho tiempo creía que el alma que me habitaba era menos tibia, que su templanza lo comprendía todo; que todo lo vigilaba. Mentira; dulce mentira, gélido mundo de percepción. Ni yo soy templanza, ni la realidad me es asequible en todas sus partes ni hay por qué habría de serlo. No tengo ni pedidas ni dadas las pisadas de la senda, no es mi espejo aquello que refleja, no soy yo la enorme sonrisa que sostiene sin pausa a mi rostro todos los días ni habré de serlo.

Hace algunas madrugadas que me da la impresión que no acabará de amanecer y miro mi flaqueza y mi vulnerabilidad entre las horas. Dónde he abandonado el gesto de dureza que prevalecía en mi cama, cuándo fue que me dejaron libre y al vaivén nocturno las estrellas que me guiaron. ¿Cuándo se desprendió la luna de la psique de Lunaica? ¿Cuándo fue que no logré dormir ni despertar?

Qué sigue, que dentro de unos días no recuerde ni mi nombre ni apellido, que en los próximos minutos termine por dejar entrar a la nostalgia y al llanto y que la locura venga a mostrarme sus rodillas y yo la escuche y la mire como si estuviera cuerda.

martes, 22 de diciembre de 2009


domingo, 20 de diciembre de 2009

caíDa liBrE

Todo lo que veo se cae
y no hace ruido
¿Por qué todo cae como ave muerta?
cae mi nombre con esta hoja seca
mi cabeza zigzaguea en el aire
como pluma de ave
mis ojos gotean la resina de mi corteza.

Cae el nido que dejó tu mano
Cae mi cuerpo taladrado por el tuyo
y nadie oye.

sábado, 5 de diciembre de 2009

LeArniNg to fLy

Can’t keep my eyes from the circling sky
tongue-tied & twisted just an earth-bound misfit, I
Pink Floyd
Hemos omniabarcado lo finito presenciando la ironía de lo infinito.
Cortejamos a gnosis creyendo ser redituados con certezas,
pero el espanto ha sofocado ya nuestra carne y nuestro párpado.
Hemos intentado escapar de la fortuna,
cuando ha sembrado ya su movimiento en nuestros pies.
No hemos escuchado otro sonido que no sea
el aleteo perfecto de un ave que no sabe que deja su reflejo.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

SabEr

Del deber ser, poco se. Se ahora sorber tu perfil. Se imaginar tu ombligo todas las noches para poder dormir. Se deletrear tu nombre para que la magia te aparezca frente a mí. Del ser, nada se. Se desesperar por la terquedad de la manecilla que me hace esperarte. Se de la locura que habita mi cuello y mis pies cuando los miras. Se hurgar entre mis miradas la que se disponga a encontrarte. De la nada, nada se. He aprendido a metaforizar tu piel y tus ojos. Se ahora perder mis ojos dentro de ti. También se aparcar mis sentidos en los tuyos. Sólo se que ...