viernes, 5 de septiembre de 2008

Tengo en la oscuridad mi casa de follaje de árbol
con puertas y ventanas aladas, asemejan al color del diablo.
En el centro, una mesa sin pies tiene forma de pez.
Las cortinas son de lluvia, las robé del aguacero de ayer.
La tormenta está en mi alcoba, junto, la cama del subsuelo interno,
dentro, una caja donde guardo mis manos y mi serenidad perfecta.
Hay en el techo un cielo apacible, lo dejé morar en su sitio,
sólo le quité un cuervo que ahora respira y anida en mi cuerpo todos los días.
Me falta nombrar mi espejo. Su hechura zumba de presencias
pero casi siempre está vacío, a veces lo empañan los instantes con que duermo.
Hay un gato terco, su terquedad lo hizo tiempo.
Tengo una almhoada sin oidos y una lámpara con infinita luz.
Los poetas no piensan, sus poemas velan la muerte de su razón

domingo, 31 de agosto de 2008

La mentira tiene nombre: verdad.

martes, 26 de agosto de 2008




Mientras acaricio la eternidad de un ciberinstante,
dos miradas virtuales chocan,
un fruto cae,
y un árbol envejece.
Mientras robo la efímera superficie de los mass media,
un horizonte se acuesta
y me muestra su calma.
Mientras al mirarte siento un off line,
un ave aletea con violencia
para despegar.

viernes, 22 de agosto de 2008

Dolor-ido sueño
con manos vacías.

Aire pasado
te tiendes cotidiano
a tirarme argumentos disecados
y no te miro.

Dolorgánico recuerdo
trama de mi nuevo cuerdo caminar.

jueves, 21 de agosto de 2008


¿Qué hacer cuando la paz nos enseña su infierno?

miércoles, 20 de agosto de 2008

Hoy he abierto el mundo.
En el destierro del que me impregné
se me palidecían los ojos y los senos,
se me escabullía un pez
sin columna vertebral en el ombligo.
Una interpretación flaca
me atacaba el corazón.

Hoy he abierto el mundo.
Caí en la profundidad horizontal
en que caen las aves.
Soy libre
Soy infinita

Aquí, el sentido no ocupa ya
el viejo sillón de mis labios.
Ya no hay un siniestro cenicero
habitándome el cuerpo.
Mi cuerpo se hizo tiempo.